Modernos, innovadores, familiares.

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Desde su fundación en 1967, RIETMANN GmbH es una empresa mediana de gestión familiar. La confianza y la lealtad han caracterizado nuestra cultura empresarial hasta la actualidad, muy valorada tanto por la plantilla como por los socios comerciales de la empresa. La producción tiene lugar en dos emplazamientos, en una superficie total de 5.000 metros cuadrados. Detrás de todos los productos que RIETMANN elabora, existen constantes controles de laboratorio, una garantía 100 % de uso, una elevada garantía de transformación y una consolidada gestión de calidad. 50 años de experiencia nos han convertido en un socio profesional, fiable y poderoso. Y por último, pero no menos importante, debemos mencionar al equipo de RIETMANN, compuesto por 140 trabajadores que dan lo mejor de sí cada día.

Theodor Rietmann

En 1967 el maestro panadero y técnico químico Theodor Rietmann fundó RIETMANN GmbH. Al principio llevó a cabo el desarrollo y la producción de productos mejoradores del pan en condiciones precarias. Con mucho esfuerzo, persistencia y un magnífico saber hacer, la empresa empezó a avanzar poco a poco. En la época, fueron sobre todo el valor y el olfato para aprovechar las oportunidades adecuadas en el momento oportuno los que impulsaron rápidamente a Theodor Rietmann a formar parte de los mejores del sector y los que provocaron que RIETMANN GmbH se impusiera en los momentos decisivos ante empresas significativamente más conocidas y de mayor tamaño. Asimismo, Theodor Rietmann consiguió crear una empresa que, a pesar de los nuevos tiempos, se caracteriza por la lealtad, la humanidad y un estilo fiel de liderazgo. Durante casi cuatro décadas, manejó el destino de la empresa, hasta dejarla en las manos de sus hijos Stefan y Thomas Rietmann. Hoy en día siguen dirigiendo la empresa con la misma filosofía.
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El molino de la capilla

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El molino de la capilla es, desde la fundación de la empresa, propiedad privada de la familia Rietmann y ha sido hasta ahora el centro empresarial y familiar. Recibió su nombre en 1746 por parte del abad de un monasterio cercano. El molino de la capilla debió de ser un molino («Bannmühle», en alemán) y refugio. Se denomina «Bann» a la zona bajo jurisdicción de un señor. Las duras costumbres de la época estaban formuladas en el código civil de forma inequívoca: «Los molinos de Lisdorf y de Ensdorf y los trasbordadores del Saar son refugios. Quien haya cometido un delito y llegue a ellos será libre, siempre y cuando se encuentre en el lugar». Asimismo, todas las personas dentro de la jurisdicción estaban obligados a usar el molino y quien molía harina en otro molino era castigado. El castigo ya no existe hoy en día; quien compra mejoradores de pan que no son de nuestro molino, ya no recibe castigo alguno. Una pena…

El visitante puede disfrutar aún hoy de la vista de una avenida de tilos, flanqueada por dos antiguas piedras de molino, y descubrir a lo lejos el edificio histórico del molino de la capilla, rodeado por huertos pintorescos y acompañado del sonido del arroyo del molino, más allá de un horno de piedra…